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plantando semillas CBD

Como plantar CBD en casa

Ciertamente a la gran mayoría de consumidores de flores de CBD ya se les ha ocurrido alguna vez cómo sería tener su propia planta de CBD en casa y consecuentemente su propia fuente de cannabidiol. En algunos países como España, el autocultivo está permitido dentro de algunos criterios legales y muchos pueden animarse a intentar tener su propio huerto de Cannabis. 

Para garantizar una buena cosecha y que tengas potencia de efectos como resultado final, hemos listado lo básico que debes tener en cuenta a la hora de empezar:

Elegir cómo/dónde

La primera cosa que debes tener en consideración a la hora de decidir cultivar tu propia planta de CBD es elegir de qué manera lo harás, si interior (con luz artificial)  o exterior (con luz natural). El cultivo interior tiene ventajas como poderse plantar a cualquier día del año, en cualquier espacio mínimo que permita la colocación de luces y la salida de aire. Además, las plantas estarán más protegidas, no solo de plagas y cambios climáticos, sino también de la curiosidad ajena, ya que es un estilo de cultivo bastante más discreto. El cultivo de exterior  también tiene sus puntos fuertes ya que implica en mucho menos costos iniciales y de manutención de infraestructura. 

Elegir entre cultivo interior o exterior es uno de los primeros pasos para empezar a plantar

Luz

La función más fundamental en las plantas es el fotosintese, por lo que la luz, sea del sol o artificial, es esencial para ellas. Sin la luz adecuada las plantas de Cannabis no tendrán lo mínimo necesario para crecer y desarrollar cogollos, por lo que se dice que cuanto más luz, más flores. En cada etapa vegetativa y de floración  de la planta habrá que regular la duración de la exposición.

Durante la fase vegetativa natural del cannabis, que es en primavera y verano, el sol se eleva rápidamente y permanece en el cielo durante largos períodos de tiempo. Esto informa a la planta de que debe aumentar de tamaño y desarrollar muchas raíces.

Durante la fase de floración natural del cannabis, que es a finales de verano y en otoño, el sol se eleva más lentamente a medida que avanzan las estaciones y está más bajo en el cielo durante menos tiempo. Esto indica a la planta que ha llegado el momento de detener la vegetación y empezar a florecer.

Agua y humedad

El agua es un elemento vital para casi todos los organismos del planeta y obviamente sin lo mismo las plantas no viven. Pero más que sólo darles agua, lo ideal es tener un plan de riego, con tiempos, cantidad y métodos elegidos, además de considerar la humedad relativa del aire.  Los genes de la planta, el método de cultivo, el clima local, la estación del año y el tamaño de la planta serán los factores que van a determinar la cantidad y la frecuencia de los riegos, bien como la necesidad de quitar o añadir humedad al ambiente. 

Tierra y Nutrientes

No solo de luz y agua viven las plantas de cannabis, ellas también necesitarán de un suelo fértil y el aporte de  nutrientes esenciales para crecer y desarrollarse. Hoy día existen muchas opciones de fertilizantes naturales o sintéticos con distintas mezclas de elementos. El fertilizante básico que recomendamos que utilices es algún producto que contenga Nitrógeno (N), Fósforo (P) y Potasio (K), los 3 nutrientes que las plantas de cannabis necesitan en mayor cantidad, aunque siempre recomendamos también algún fertilizante que lleve Calcio y Magnesio.

Sin la luz adecuada las plantas de Cannabis no tendrán lo mínimo necesario para crecer y desarrollar cogollos

Aire

Las plantas de Cannabis necesitan oxígeno  y dióxido de carbono del aire para producir su energía y alimento. Si has optado por el cultivo exterior, posiblemente tienes a disposición un espacio con aire fresco disponible, por lo que no tendrás muchos problemas con el tema. Para aquellos que  van a hacer su plantación en el interior, tendrán que proporcionar a tus plantas una circulación de aire adecuada. 

Temperatura

La temperatura para el Cannabis es una combinación de luz, temperatura y humedad y tratase de un factor de extrema importancia ya que puede frenar su crecimiento o desarrollo de cannabinoides,  y hasta cambiar su aroma y sabor.

En resumen las temperaturas ideales para cada etapa de vida de la planta del Cannabis  son las siguientes:

Estado vegetativo y floración: 22ºC a 24ºC grados nunca más ni menos en cualquier estado tanto vegetativo como en floración, aunque las plantas puedan soportar calores extremos de hasta 28 grados, eso es muy malo para su desarrollo correcto. 

Referente a la humedad para clones entre 80% a 90% en su estado vegetativo, entre  65% y 75% en la pre-floración y después de 2 semanas aproximadamente bajarla a  un 45% a 65%.

Secado y cura: el buen secado hace parte del proceso de obtener una marihuana de calidad, por eso, es fundamental regular la temperatura del cultivo de marihuana durante este proceso. Para un secado correcto debe haber una temperatura de 18ºC a 20ºC. La humedad durante el secado de marihuana tiene que descender a un máximo de 30% o 40%. 

PH

Cuando cultivamos marihuana es importante conocer los valores de ph del agua de riego para asegurarnos de que todos los nutrientes suministrados pueden ser absorbidos por las raíces de las plantas. Un PH desbalanceado provoca que se acumulen minerales en el medio de cultivo y de esa manera la planta no tendrá condiciones de absorber los nutrientes de los cuales necesita. Mismo con el PH en un nivel ideal se pueden aparecer carencias nutricionales, pero a su vez mucho más sencillas de sanar para que se restablezca la normalidad.

De esta manera, recomendamos mantener el PH del agua entre 6,2 y 6,5 en el estado vegetativo de las plantas y entre 6,5 y 6,7 en su estado de floración.

Hay que estar atento a lo que pide la planta en cada etapa vegetativa.

Elegir la variedad 

Una vez tengas pensado en todos los detalles de cómo será tu cultivo, llega la hora de elegir la cepa a plantar. Hay muchos factores a tener en cuenta, sobretodo dependiendo del método de cultivo elegido y la temperatura a la cual será submetida la planta, ya que hay variedades que se adaptan mejor a ciertas condiciones que otras. Abajo hay algunos de los criterios a considerar antes de comprar tus semillas: 

  • De acuerdo con su categoría: regulares, feminizadas, fotoperiodicas o autoflorecientes.

Las semillas regulares son las más tradicionales, sin intervenciones o selecciones genéticas, por lo que al ser cultivadas pueden germinar tanto plantas macho como plantas hembra. Si tu objetivo es ser un procreador de Cannabis necesitarás las dos, pero si tu objetivo es solo disfrutar la cosecha, tendrás que deshacerte de las plantas macho así que sean identificadas, para evitar que polinicen las hembras. 

Las semillas feminizadas a su vez sólo producen plantas hembras, así que no tendrás que seleccionarlas después de plantadas. Producirán flores ricas en resina que necesitarán unas 18-24 horas de luz en su etapa vegetativa, y 12 de luz y 12 horas de oscuridad en la etapa de floración. 

Generalmente las semillas regulares son fotoperiodicas, es decir, reaccionan normalmente a los cambios de luz de las estaciones y necesitan los cambios de luz de día y noche para madurar. Por su vez,  la marihuana autofloreciente comienza a florecer por sí misma en función del tiempo y no de la exposición a la luz, por lo que no necesitan de variaciones para completar su ciclo. Las semillas autoflorecientes también son feminizadas, no producen plantas macho y maduran en aproximadamente la mitad de tiempo que algunas variedades fotoperiódicas, por lo que pueden ser la mejor opción para quien está empezando a cultivar. 

  • De acuerdo con su apariencia : sativa o índica

Las plantas de naturaleza Indica suelen ser más robustas, con menor estatura. Llevan más tiempo vegetativo aunque tengan la etapa de floración más rápida, pudiendo crecer su tamaño en hasta 100% durante esa etapa. Las Sativas a su vez suelen ser más grandes, tienen un tiempo vegetativo corto pero tardan más en su etapa de floración. Su tamaño también suele aumentar mucho en esa etapa haciendo que la planta crezca hasta un 300% de tamaño. 

No sólo la estructura de las plantas índica y las sativa son diferentes, sino sus cogollos también. Las sativas suelen producir flores largas de aspecto suelto o esponjoso, y un poco más ligeros. Los cogollos índica, al revés, tienden a crecer compactados y más cercanos a los nudos de la planta, eso hace que aunque siendo de menor tamaño pesen más.

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  • De acuerdo con su genética

Esta es la mejor parte del proceso, donde tendrás que elegir lo que buscas en una planta y encontrar la genética que más se adapte a esa elección. ¿Prefieres una variedad que te ayude a combatir ciertos síntomas o que te inspire para pasar un buen rato? ¿Te gusta tener actividad cerebral constante o prefieres tirarte al sofá? Otro factor importante al buscar una genética son sus terpenos. ¿te van bien variedades de terpenos dulces o prefieres algo un poco más cítrico? La combinación de terpenos de la genética elegida es lo que le dará al cannabis sus aromas únicos y complejos.

Entonces, ¿estás animado a empezar tu propio cultivo? Aunque involucre trabajo y dedicación, el resultado de una cosecha bien cuidada siempre es algo que vale mucho la pena. Para aquellos que ven demasiado trabajo, siempre se puede contar con las flores de Hemp Lovers.

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