Sensitive CBD

Dosis optima

¿Dosis óptima, del CBD? Parte 1

¡Conócete a ti mismo!

Este artículo es la primera parte de una revisión del primer texto en el cual tratamos sobre el tema Optimal dosing. Para empezar esa lectura es fundamental tener en cuenta que la administración del CBD y de otros cannabinoides no es, para nada, similar a la recomendada en el uso de los medicamentos alopáticos, ampliamente difundidos en la actualidad. 

En resumen, los tratamientos con Cannabis son una terapia personalizada, humanizada, holística e individual. 

Esa mirada particular para la administración de los extractos, aceites, infusiones, vapores y otros formatos posibles del Cannabis fueron adoptados por muchas culturas y religiones desde hace miles de años y continúan presentes a día de hoy.

¿Cómo se usaba el Cannabis en el principio de los tiempos?

El primer registro de la aplicación de la Cannabis para fines medicinales o terapéuticos fue hecho en 2737 AC por el emperador Chines Shennong, ilustrado en la Imagen 1. También fue conocido como “Divino Granjero”, indicaba la infusión de Cannabis para casos de gota, malaria, reumatismo y hasta memoria débil. 

Imagen 1 – SHEN NUNG o Shennong (c2800 B.C.) – foto de Granger

Por muchos años esos extractos del Cannabis recomendados a las personas eran primordialmente lo que llamamos hoy de full spectrum, o sea, contenían todas las moléculas presentes en la planta. En esos tiempos la ciencia todavía no estaban disponibles las herramientas actuales para aislar las numerosas substancias presentes en esa hierba tan poderosa y tampoco existía el conocimiento actual sobre el sistema endocanabinoide y sus receptores, donde esas sustancias actúan. 

Pero, aunque el conocimiento científico sobre el Cannabis no fuera tan profundizado en la antigüedad, se disponía de un conocimiento ancestral donde el empleo de la planta en su totalidad para las preparaciones era considerada la mejor opción para la efectividad de los tratamientos. Hay evidencias de uso en diferentes culturas como la hindu, taoístas, en el pueblo asirio, musulmanes, rastafaris, en rituales de cura, de conexión, funerales y otros. La cantidad de hierba o la dosificación necesaria se iba determinado caso a caso, dependiendo de la molestia y condición de vida de la persona que buscaba ayuda. 

Esa administración de la planta en su totalidad y el trabajo de descubrir la dosis de acuerdo con la necesidad de cada persona, no era exclusivo para la Cannabis, sino común en la indicación de numerables tratamientos con plantas. No hace falta ir muy lejos para constatar ese hecho en nuestra experiencia. Aún hoy, para algunas personas, una infusión de manzanilla comprada en la herboristeria, es suficiente para tranquilizar y tener una buena noche de sueño. Mientras que para otras personas, una infusión de manzanilla “ni hace cosquillas”. 

De una forma general, las culturas y tradiciones ancestrales alrededor del mundo siempre se basarán en tratamientos naturales con plantas, evaluando al individuo como un sistema complejo. La enfermedad en sí no era el determinante para el “diagnóstico”, sino apenas una puerta de entrada para empezar un estudio sobre aquel ser, su universo y los ajustes necesarios, como  aún hoy consideran tantas medicinas tradicionales como la ayurvédica, la china, la andina, tribus chamánicas y muchas otras. 

¡La busca por una sanación rápida, escalonada y con mucho beneficio económico!

El escenario de mirar cada individuo en su necesidad particular y entonces determinar una o más hierbas para su mejora, junto con una serie de orientaciones sobre la alimentación, rutina y prácticas diarias empezó a perderse durante la Revolución Industrial, que empezó en la segunda mitad del siglo XVI. A partir de ese período, la idea de la abnegación personal en aras del bienestar social comenzó a extenderse y el individuo pasó a ser considerado simplemente una pieza en el sistema capitalista, que tendría que estar operante si o si. Para la manutención de ese sistema a todo coste y teniendo en cuenta el potencial de mercado del “mantenimiento” de la salud, el sistema sanación cambió totalmente. 

Más allá del tema de la salud, con la Revolución Industrial y después con las dos grandes Guerras Mundiales (1914 y 1939) la gente vivió profundas transformaciones sociales, económicas y tecnológicas. La Imagen  2 – Dr. Tío Sam ahora está a cargo de nuestros problemas industriales es un cartel de la Primera Guerra Mundial fomentando la cooperación industrial. En la explicación de la Biblioteca Digital Mundial “el Tío Sam es representado como un médico, que administra la medicina de la «cooperación» a los pacientes identificados como «asalariado» y «pagador de salarios», mientras el curandero de la «agitación» se va, y una enfermera, «el público», barre el «ácido del agitador», el «éter legislativo» y los «vapores del descontento».

Imagen 2 – Dr. Uncle Sam is Now in Charge of Our Industrial Troubles

Un pajarito comenta: «¡Ahora sí que un médico de verdad se está ocupando de la situación!»” . 

Este belicoso contexto del cartel trae muchas reflexiones entre la relación de la guerra, la industria farmacéutica, la medicina contemporánea y la salud de las personas. En ese escenario el tratamiento personalizado, holístico y a base de plantas empezó a ser ridiculizado.

La medicina tradicional abrió espacio para una medicina basada en principios activos patentados. Esos principios activos tenían muchos benefício para ese sistema capitalista post-guerras, siendo dos principales: hacia la industria ganar mucho dinero con la patente de esas substancias (aún más hoy en día) y también “amenizaba” en las personas las señales que da el cuerpo cuando algo no va bien, siguiendo en sus funciones laborales sin reclamaciones.

Las plantas colectadas antes de la Pachamama y muchas veces empleadas en un contexto ritualistico, ahora eran estudiadas por los científicos en las comunidades tradicionales, llevadas a los laboratorios, donde sus principios activos eran aislados, modificados químicamente para generar patentes y enormes (insultantes) beneficios para las empresas que tenían aquella fórmula y secreto de fabricación. La sanación basada en la naturaleza que estaba disponible para todos los seres vivos de forma gratuita y libre, pasó a ser controlada desde la formulación, producción,  distribución y administración.

Por otro lado, todo ese sistema desarrolló muchas ramas de investigación en la química, farmacología, etnofarmacología, botánica, farmacocinética, farmacobotánica, botánica, ingeniería de producción e innumerables otras áreas de estudio que tuvieron avances increíbles en el mismo periodo, permitiendo que una parte de esos conocimientos ancestrales llegasen a las personas. Como en todo en este mundo, hay una dualidad, y el estudio y el conocimiento de cualquier campo no es ni bueno ni malo en sí. Buenos o malos son los usos, las aplicaciones o las acciones que se toman a partir de ese conocimiento.

Cuando volvemos a la hipótesis de que la enfermedad es una puerta de entrada para una evaluación mucho más profunda del ser humano, la medicina contemporánea y la industria farmacéutica muchas veces hicieron un gran trabajo en encontrar fórmulas para cerrar cada puerta que se abría indicando un desajuste en el sistema, donde los medicamentos alopáticos “anularon” un determinado síntoma, o incluso abrieron más puertas por los incontables efectos colaterales que generaban.

De forma general, fue creado un sistema de contención de la naturaleza del autoconocimiento humano, que pasa por ese cuerpo biológico, cerrando esas puertas/síntomas, tirando fuera las llaves y haciendo a la gente creer que este es el formato de la salud.  La INDUSTRIA  de la enfermedad fue endosada por muchos médicos y cientistas, algunos preocupados principalmente por el beneficio económico.

Es importante destacar que, como en cualquier sistema, existen profesionales realmente dedicados a ayudar a mejorar la calidad de vida de otras personas, y son innumerables los grupos científicos y médicos que en los últimos años se han reencontrado con estos tratamientos tradicionales con respecto y con postura de aprendices, para fusionar los avances innegables de la ciencia con el conocimiento tradicional. Permitiendo así evaluaciones más completas, siendo la fuerza de las terapias con Cannabinoides un bonito ejemplo de esa unión entre la ciencia contemporánea y el conocimiento ancestral. 

Entonces, ¿De forma práctica, cómo uso CBD u otros cannabinoides?

Llegamos hasta este punto del texto para decir que no existe una receta mágica o padronizada para tratamientos con Cannabis. Sea para un tratamiento paliativo, casos de náuseas, vómito, HIV/AIDS, cáncer, dolor crónico, anorexia nerviosa, disturbios del sueño, epilepsia, autismo o cualquier otro cuadro, el tratamiento con Cannabis siempre será único e intransferible para cada persona, o mismo para la misma persona si lo necesita en diferentes momentos de la vida. 

Por ejemplo, dos personas del mismo sexo, edad, peso y con dolor de cabeza leve e insomnio quieren empezar a tomar CBD para mejorar la calidad de vida y eliminar el dolor. Una de ellas tiene una dieta balanceada y hace deporte, mientras la otra es más work-aholic y le encanta ver Netflix. Puede ser que para uno de ellos 3 gotas de un aceite de CBD 5% Full Spectrum  cada día antes de dormir sea suficiente para que el tema del dolor y del insomnio este solucionado y para el otro sean necesarias 6 gotas para obtener el mismo efecto. Aquí incluso dejaremos en abierto a qué persona corresponde cada dosis en este ejemplo hipotético. Pero en los dos casos, para llegar a la dosis óptima, sea de 3 gotas o de 6 gotas del mismo aceite de CBD 5% Full Spectrum, es necesaria una observación del aumento gradativo, sobre la cual hablaremos un poco más adelante. 

Toda la información anterior es fundamental para abrirnos a la percepción que el uso del Cannabis necesita ser mirada con nuestros ojos ancestrales, a la antigua usanza, donde la enfermedad es aquella puerta para empezar una investigación. 

Luego, si encuentras un prospecto para el uso del CBD o de otros cannabinoides, dude y cuestionen la información presentada. 

En la gran mayoría de los casos, el tratamiento con CBD u otros cannabinoides van a requerir cambios en otros roles de la rutina y hábitos de la persona, desde alimentación, horarios, rutina de actividades y relaciones humanas. Tratamientos integrales requieren el ajuste de muchas de esas variables y necesitan ser gestionados o acompañados por un terapeuta o médico capacitado.

Hasta ahora hicimos una introducción y si llegaste hasta aquí es porque el tema te interesa, o porque alguna puerta está abierta dentro de ti y quieres empezar una búsqueda a partir de la señal de tu cuerpo o mente. La sugerencia es que primeramente tengas conciencia sobre donde estás a partir de la contestación de algunas preguntas que puedes responder de forma mental o incluso mejor de forma escrita para que hagas una reflexión sobre ti mismo/a y te localices en el presente. 

Tener conciencia sobre donde estás a partir de la contestación de algunas preguntas te ayudará a definir mejor tu dosis optima de CBD

Ellas son:

¿Qué siento hoy en mi cuerpo?

¿Con qué periodicidad estoy desconfortable por dolores?

¿Cómo me siento cuando me conecto con mis emociones? 

¿Duermo bien? 

¿Cómo me siento en mis relaciones interpersonales?

 ¿Tomo medicamentos alopáticos/tradicionales actualmente? 

¿Como alimentos frescos diariamente ? 

¿Cómo es mi rutina de deporte o de actividades divertidas?

¿Cuando siento gratitud por la vida?

¿Con qué regularidad hago consumo de alcohol?

 ¿Por qué quiero usar CBD?

Las preguntas presentadas son gatillos para indicadores que pueden expresar la calidad de vida en una persona porque afectan directamente muchos sistemas de nuestro cuerpo. Ahora, a partir de tus contestaciones tendrás más información sobre tus intenciones reales sobre ¿por qué empezar una terapia con CBD? y en la parte II de este artículo presentaremos algunas informaciones relevantes para que puedas usar el CBD con conciencia, responsabilidad y siempre considerando la consulta con un profesional cualificado en casos delicados. 

Bibliografía

  • Química das Sensações – Carolina Godinho RetondoPedro Faria – Editora Átomo – Campinas| Brasil – 2014. 
  • Encuentran en china los restos más antiguos del consumo de marihuana – Carme Mayans – National Geographic – junio, 2019. 
  • Information for Heath Care Professionals – Cannabis (marihuana, marijuana) and the cannabinoids, Health Canada ,  Feb. 2013.  
  • La revolución industrial y el pensamiento político y social en el capitalismo Contemporáneo (Siglo XIX) – Doctrinas Políticas Y Sociales II  –  Universidad Autónoma Metropolitana – Unidad Azcapotzalco – Nicolasa López Saavedra Virginia De La Torre Veloz Marco A . González Gómez  – Ed. Antología –  Páginas 8, 75, 250, 261, 345 – México, 2009.
  • Revolución Industrial – https://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_Industrial
  • Biblioteca Digital Mundial – Dr. Uncle Sam is Now in Charge of Our Industrial Troubles – 1917 – https://www.wdl.org/es/item/4566/#q=industrial&qla=es
  • Handbook of Cannabis – Roger G. Pertwee – Oxford University Press, 2014. 
  • Translational Investigation of the Therapeutic Potential of Cannabidiol (CBD): Toward a New Age – José A. Crippa, Francisco S. Guimarães, Alline C. Campos, Antonio W. Zuardi – Frontiers in Immunology – Sept, 2018.
  • Las Sendas De La Regulación Del Cannabis En España – David Pere Martínez Oró – Edicions Bellaterra, 2017. 

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